Archive of August 2009


Mon 31 Aug

Socialismo en clave digital

fuente: página12

El investigador belga analiza en extenso el peer-to-peer, al que generalmente se asocia con las prácticas de descargas ilegales de música, libros o cine. Pero su planteo va más allá y apunta a la utilización como herramienta de cambio social.

Y sí: llegó el día en que los padres de familia twitearon –o se reencontraron con sus ex vía Facebook– y los profesores universitarios le sacaron humo a la compu bajándose ilegalmente discos y libros. Se abrió una compuerta tecnológica y la marea crece. En el ciberespacio los productos culturales navegan febrilmente, al tiempo que “lo digital” se integra a la vida de millones. Sin embargo, cuando la sociedad intenta interpretar lo que ella misma está generando, se enfrenta con grandes vacíos. ¿Qué significa que la abuela hable por Skype e intercambie fotos por e-mail con una tía solterona? ¿Qué implica que los niños crean que un disco es simplemente una carpeta de archivos que pueden reenviar a sus amigos? Michel Bauwens se ha dedicado durante años a pensar estos asuntos, con la valentía de reconocer en Marx y en otros teóricos de izquierda una referencia para evaluar las posibilidades de un socialismo a la medida del presente.

–Usted afirma que la cultura peer to peer (en adelante P2P) derivará en una “fuerza política”. No obstante, los activistas europeos parecen muy concentrados en asuntos como el intercambio de archivos por la red, reclamo que en Latinoamérica –donde según la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) la pobreza alcanza a casi el 40 por ciento de la población– no está entre las prioridades de las mayorías. Cuando aquí se habla de un “socialismo del siglo XXI” se piensa en cuestiones más “palpables”. ¿Cree que hay una síntesis posible entre esas dos corrientes?

–Voy a hacer unas distinciones para ilustrar el papel que los movimientos P2P tienen en el contexto más amplio del cambio social. En primer lugar, creo que cualquier iniciativa política exitosa que ofrezca respuesta a la crisis estructural que afrontamos debería combinar al menos tres elementos: por un lado, debería detener y revertir el crecimiento infinito de la economía que está destruyendo la biosfera; mudándose, por ejemplo, de esta falsa abundancia a la sustentabilidad ecológica. En segundo término, hay que combatir el cercamiento de los bienes comunes físicos, pero también los que afectan a bienes culturales, científicos y digitales. Nos están haciendo padecer una escasez artificial mediante leyes restrictivas y eso, en el contexto de la crisis que se avecina, es sumamente preocupante. Si queremos encontrar respuestas a lo que se viene, precisaremos un conjunto de saberes globales compartidos que permitan un intercambio rápido y gratuito de soluciones, y que estén por encima de los intereses comerciales de un sector. Aquí es donde pueden aportar más los movimientos P2P inspirados en lo digital. Los Partidos Piratas –que ya existen en más de diez países– están jugando un rol clave en la enumeración de estos objetivos específicos, como así también los partidos verdes europeos.

–De cualquier manera, los movimientos P2P inspirados en “lo digital” muchas veces no abordan el nudo de la cuestión, que es la desigualdad entre las clases sociales.

–En efecto, no habrá éxito real sin aliarse con tendencias que representen a movimientos populares en busca de justicia distributiva. Quiero decir que la cultura P2P es un componente necesario aunque insuficiente del cambio social. Inversamente, en la medida en que el “socialismo del siglo XXI” al que usted se refiere olvide el primer y el segundo factor que he mencionado –la sustentabilidad y la necesidad de suprimir la escasez artificial de bienes– sólo podrá ofrecer opciones condenadas al fracaso.

Download y conciencia

Tras la explosión de la banda ancha en la Argentina –que según la consultora IDC creció un 35,4 por ciento durante 2008 y pasará la barrera de los cinco millones de usuarios en cuestión de meses–, el uso de la web para conseguir fácilmente canciones, libros y films se volvió rutina. Lo que fue novedad y tema de conversación ya es costumbre: un informe reciente de la oficina de estadística europea Eurostat confirmó que una de cada tres personas menores de 24 años no pagaría por la música ni las películas que encuentra con sólo clickear el mouse. Teniendo en cuenta que los datos se obtuvieron en una de las regiones ricas del planeta, es de suponer que esa actitud se acentúe en aquellos lugares en los que comprar un CD o ir al cine se considera un lujo. Pero ¿puede esto tener consecuencias políticas que vayan más allá de las descargas?

Bauwens enmarca la incógnita en la historia de las ideas progresistas. “Tradicionalmente –observa– el socialismo se focalizó en el Estado. El problema es que mientras éste ha probado ser necesario para balancear los desequilibrios de mercado, no ha demostrado ser exitoso como ámbito autónomo de producción. Cualquier socialismo que se remonte al estatismo fallido del siglo XX será un desastre a mediano o largo plazo. La teoría P2P que se está gestando ofrece, en contraste, un nuevo y expandido rol para el Estado, no sólo como árbitro frente al mercado o como ‘garante de bienestar’, sino como un factor que le da herramientas a la sociedad civil para que ésta se vuelva autónomamente productiva. Nuestro reclamo más fuerte es que dejen actuar a esa potencialidad”.

Para el investigador, la expansión fenomenal de bienes culturales a través de las descargas legales e ilegales son la avanzada de un proceso que dejará marcas. “Hemos encontrado mecanismos de producción e intercambio que van más allá de lo que permitían tanto el sistema estatista como el mercado. A pesar de eso, esta modalidad ‘entre iguales’ precisa de una infraestructura y un apoyo que deben provenir de autoridades democráticas y conscientes”, sintetiza.

–¿Y qué ventajas traería para los pobres una mayor conciencia de la lógica P2P?

–Si observamos los cambios sociales del pasado, podemos concluir que las innovaciones brotan tempranamente en los países centrales del sistema, porque ellos tienen las estructuras sociales capitalistas más avanzadas. Pero es la periferia la que puede sacar el máximo provecho de esas novedades. Frente a la encrucijada de aplicar o no lo que está emergiendo, los bordes de la economía global tienen muchísimo más que ganar que los países centrales. En cambio allí donde hay riqueza, el miedo a perder lo que se tiene se deja sentir.

–“¡No tenéis nada que perder, salvo vuestras cadenas!”, como decía el Manifiesto...

–Es que las naciones de Latinoamérica y Asia del Este son las que tienen hoy un mayor potencial para explorar en estas direcciones. Además de ser –hasta donde yo sé– la única parte del planeta en la que se está hablando de “socialismo del siglo XXI”, Latinoamérica está particularmente dotada para esos cambios por su afinidad cultural con los valores del P2P. En Asia del Este el peso de culturas fuertemente jerarquizadas hace más compleja esa adaptación.

–¿Puede dar un ejemplo concreto de los cambios que podrían producirse?

–Bueno, podríamos referirnos a la agricultura orgánica inteligente, que no destroza el suelo y por lo tanto termina siendo más productiva que la agricultura industrial. Su práctica requiere comunicaciones rápidas y horizontales entre los campesinos, para que las innovaciones puedan transmitirse y la invención de nuevos tipos de maquinaria que el mercado no está dispuesto a producir se haga efectiva en un lapso prudencial. Esa organización de los intercambios se puede comprender perfectamente desde una teoría del P2P.

Revolución en busca de clase

Del cultivo de verduras a la informática: a principios de los sesenta, algunos programadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) empezaron a autodenominarse “hackers”. Dos décadas más tarde los medios de comunicación aplicaban ese término a los criminales tech. Para diferenciarse, los hackers “buenos” reaccionaron llamando “crackers” a los “malos”. Las palabras no se quedaron quietas. El Manifiesto Hacker –que el académico McKenzie Wark publicó en 2004– avizoraba bajo ese rótulo el surgimiento de una fracción capaz de controlar y en última instancia conquistar los medios de producción mediante el uso de su inteligencia. En tanto, el filósofo finlandés Pekka Himanen sugería en el ya clásico La ética del hacker y el espíritu de la era de la información que la actividad “hackeadora” trascendía el reino de las computadoras: era una actitud y una forma de entender el entorno, por lo que una persona podía “ser hacker sin tener nada que ver con las computadoras”.

De allí a una perspectiva que contemple la alteración del statu quo hay sólo un paso. Y ese paso suele no darse. Paradójicamente, lo más común es descubrir que quienes están mejor capacitados para dominar las máquinas más potentes de este estadio tecnológico no interpretan el sentido profundo de lo que hacen, ni tienen como colectivo –¿como clase?– conciencia de su poder. Bauwens tiene un plan para tapar ese agujero. “La difusión de ideologías socialistas de viejo cuño sólo funciona –si lo hace– en aquellos que ocupan una determinada posición en la vieja sociedad industrial. Los hackers, dada su posición estructural como trabajadores precarios e híbridos, saben qué significa su actividad de hackeo, pero no necesariamente comparten el abanico de ideas de izquierda que sería deseable. ¿Qué hacer? Opino que la teoría P2P ofrece un puente conceptual. Propone una extensión de la experiencia concreta de intercambio entre pares que ya ha tenido esa generación.” Para Bauwens, la invitación sonaría más o menos así: “¿Por qué no probás lo que sucede si expandís eso que hacés con la tecnología –compartir, intercambiar– a otras esferas de tu vida?”.

–Ese sería un camino para “convencerlos”...

–La izquierda no debería tratar de “convencer”. Debería enfatizar zonas comunes y prioridades compartidas. De todas maneras, estoy persuadido de que las actividades transgresoras llevan naturalmente a una maduración. Lo sepa o no, el mundo hacker está haciendo mucho por el cambio social. Ellos están siendo atacados por los viejos monopolios en igual medida en que otros sectores, lo que los llevará a planear acciones políticas defensivas que luego serán constructivas y se volverán, por último, ofensivas. El éxito del Partido Pirata de Suecia –que se transformó en la mayor fuerza política entre la juventud de ese país– se cuenta entre los primeros signos de ese avance.

Mininova, obligada a borrar torrentes con derechos de autor

fuente: alcancelibre

Mininova ha perdido su disputa civil con el organismo antipiratería BREIN (el equivalente a la RIAA y SGAE pero en los Países Bajos). Un juez ha dictado sentencia indicando que Mininova es solo indirectamente responsable de la violación de derechos de autor, y ha ordenado que se eliminen todos los torrents que enlacen a material con protección de derechos de autor.

Esa eliminación de torrents peligrosos tendrá que realizarse en un plazo máximo de 3 meses, o de lo contrario los responsables de Mininova podrían enfrentarse a una multa de hasta 5 millones de euros.

BREIN jamás tuvo la intención de cerrar Mininova con su demanda, sino lograr que se impusiera el uso de un filtro que impidiera la publicación en dicho sitio de cualquier contenido protegido por derechos de autor. El juez accedió a esa petición indicando que las acciones de Mininova eran insuficientes para proteger los derechos de autor de los propietarios de dichos contenidos.

No hemos ganado la batalla

fuente: lavozdelinterior

Richard Stallman, gurú del software libre, pasó por Córdoba para divulgar sus ideas, que fomentan compartir el conocimiento. "La inercia social es el obstáculo", planteó.

Richard Matthew Stallman fue la figura invitada para la apertura de El Señor de los Archivos, ciclo organizado por el Centro Cultural España Córdoba, Fundación Vía Libre, la Universidad Nacional de Córdoba y La Voz del Interior, que tiene como objetivo debatir acerca de la autoría, la titularidad y los derechos en Internet.

Stallman es el creador del Proyecto GNU, presidente de la Free Software Foundation y la cara más visible del movimiento por el software libre, que insta a los usuarios a modificar los programas informáticos y a compartir esas mejoras con otros usuarios. De esa forma viaja por el mundo promoviendo su filosofía, que se planta como una alternativa a la distribución del software privativo, como el de Microsoft, que no permite modificaciones y plantea restricciones de distribución.

Algunas horas antes de ofrecer una charla abierta en el Auditorio de la Facultad de Derecho, Stallman compartió algunas ideas frente a periodistas, programadores y bloggers. La modalidad elegida fue la de la entrevista colectiva, pero las preguntas sólo fueron posibles luego de una introducción en la que el disertante trazó los principios de su pensamiento.

“El software libre es aquel que respeta la libertad del usuario y la solidaridad social de su comunidad –enfatizó–. Para que sea libre, debe cumplir cuatro libertades: la de ejecutar el programa, la de poder acceder al código fuente y modificarlo, la de copiarlo y distribuirlo, y la de ayudar a la comunidad publicando versiones mejoradas”.

“Si una de esas libertades falta, el programa es software privativo. Impone un sistema social no ético a sus usuarios. Y ese software no debe existir, es un instrumento de poder injusto. Nuestra meta es eliminar esa práctica”. dijo.

En lo referente al sistema educativo, Stallman sostuvo que las escuelas deberían enseñar únicamente con software libre. “Porque tienen una misión social, que es educar a la próxima generación como buenos ciudadanos de una sociedad capaz, fuerte, independiente, solidaria y libre. Hay que mostrar el código fuente a la clase para que todos puedan comprender cómo funciona un programa. Enseñar software privativo, por el contrario, es fomentar la dependencia”, aseguró.

Luego remarcó el rol que le corresponde al Estado: “Los ministerios de educación deben ayudar a poner el país en el camino de la libertad. Argentina tiene un buen recurso: mucha gente no sabe usar Windows. Hay que aprovechar ese recurso enseñando a usar software libre”.

La inercia social, asegura, es el gran obstáculo que tiene por delante. “No hemos ganado la batalla, queda mucho por hacer. La mayoría de los usuarios sigue usando software privativo, hay mucha inercia social con respecto al uso del software privativo.”

Otras cuestiones. Stallman también trató temas relacionados a la coyuntura digital. Se mostró en contra del Kindle, el dispositivo electrónico de la compañía Amazon que permite leer e-books. “Su meta es privarnos de las libertades tradicionales del lector, como prestarle el libro a tu amigo, venderlo a una librería de usados o incluso guardarlo el tiempo que quieras. Restringe tu uso de la copia y también puede borrarla remotamente de tu aparato”.

El programador tampoco parece estar de acuerdo con algunas políticas de Facebook, la red social más popular del mundo, en particular las de privacidad. “Está muy mal que al momento de la registración exija los derechos de usar todo texto o imagen subida al sitio”, planteó.

Por otra parte, Stallman dijo que el sistema de voto electrónico en una elección “no es confiable” y agregó que “usar las computadoras en una elección es un camino al fraude. No hay manera de comprobar fielmente el conteo. Hay que votar en papel”.

Se mostró en contra del uso de términos como brecha digital, inclusión digital o alfabetización digital, “porque supone que usar computadoras siempre es mejor que no usarlas”.

“Y no estoy de acuerdo; prefiero no usar una computadora antes que usarla con software privativo”, afirmó.

Ciudadano ilustre

Richard Stallman fue declarado ciudadano ilustre de Córdoba por la Municipalidad. El acto se desarrolló en la Facultad de Derecho de la UNC, presidido por el secretario de Educación y Cultura, Álvaro Ruiz Moreno.

El salón de la Vergüenza

fuente: thalskarth

Muchos conocen e incluso usan a diario la colección de programas llamada FFmpeg, los cuales nos permiten reproducir, grabar, convertir, etc, varios archivos de audio y video.

Bueno, para los que no lo sepan, esta colección es software libre y se halla bajo una licencia LGPL. Y aquí es donde aparece el problema, ya que, aparentemente, muchas empresas han violado dicha licencia. Y la gente de FFmpeg han tenído la idea de crear el “salón de la vergüenza” (Hall of Shame en ingles), en donde ellos mismos arman una lista con todas aquellas empresas y programas que la violan para que así la gente se entere del problema y no use dicho software.

La idea es que la lista valla siendo enlazada en varios sitios para que así se corra la voz y se valla conociendo el problema. Así que acá les dejo el link al Hall of Shame

Un hacker de la primera hora

fuente: ñ

Desde hace veinticinco años, el estadounidense Richard Stallman brega por un software libre como vía hacia una sociedad digital justa. De paso por Buenos Aires, en este diálogo el inventor del copyleft desarrolla algunas de sus ideas más polémicas. Además, un análisis de la dimensión política del fenómeno.

Richard Stallman viaja por el mundo dando conferencias encendidas con el evangelio del Software libre bajo el brazo, coquetea con sus ambiciones actorales en un sketch en el que se disfraza de San IGNUcio, el santo del GNU (sistema operativo que Stallman creó y defiende), usando un viejo disco rígido a manera de aureola y huye de cualquier posibilidad de vigilancia. Virtual o real. Así, esquiva los hoteles para que los gobiernos no sepan dónde está, reniega del celular para que no puedan rastrearlo y sólo usa su computadora Lemote, una netbook china que a diferencia de la mayoría de las portátiles del mundo no permite que Windows haga pie en ella y sí su GNU, que en combinación con Linux, es el programa más conocido de software libre. Gratuito, amenaza la hegemonía de Windows de Microsoft.

"Llevo 25 años luchando para no ser incluido", dijo Stallman en la primera de las charlas que dio esta semana en Buenos Aires. El tema, justamente, era la inclusión digital, algo que para él y sus seguidores puede ser malo o bueno según cómo se haga. Su lucha irrenunciable contra el software "privativo" (aquél que reserva algunos o todos los derechos de uso, copia, modificación y distribución para el fabricante, impidiendo al usuario modificarlo, compartirlo o redistribuirlo), aspira a una sociedad digital justa, en la que los usuarios valoren cada vez más su libertad. Fundador de la Free Software Foundation (Sociedad de Software Libre), y creador del copyleft, un sistema de autoría distinto al copyright, Stallman promueve el uso y distribución de software sin licencias. A tal extremo lleva su visión ética de la informática, que antes de empezar la entrevista pregunta si el video va a publicarse en flash. "No es ético, el flash es un software privativo y Youtube hace muy mal en usarlo", dice. Con las garantías del caso, comienza este ping pong con Ñ.

-Usted empezó en tiempos del Mayo Francés, cuando el mundo de los programadores era más amateur, ¿hubiese sido más fácil arrancar entonces con su movimiento?

-Quizá pero había muy pocas computadoras, muy caras y casi nadie se interesaba. No imaginaba que la informática iba a tener tanta importancia en la vida cotidiana. Además, en el año 69 había mucho software libre. No había porqué lanzar un movimiento. Cuando una práctica no está amenazada no hace falta defenderla.

-¿Cuándo surgió la necesidad de dar esa batalla?

-En los 70 el software libre empezó a desaparecer a medida que entraba el software privativo. Yo llegué al laboratorio de inteligencia artificial del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) que tenía un sistema operativo libre, allí me emplearon para mejorar ese sistema, un trabajo que amaba. Pero al final de la década éramos casi los únicos que quedábamos usando software libre. Y cuando nuestra comunidad murió, en 1982, ya no tuve a dónde ir. Tuve que lanzar el movimiento de software libre, que hoy tiene millones de usuarios de nuestro sistema GNU con Linux.

-De esos millones de usuarios, muchos combinan el software libre con el "privativo". ¿Por qué se queja tanto?

-El problema es que hay muchas variantes del sistema GNU con Linux. Y la mayoría contiene algunos programas privativos. Sugerirle a alguien que use un programa privativo, es suponer su legitimidad ética. Por eso me quejo. Instalar una versión no totalmente libre, es un avance, pero legitima algo que no es ético.

-Esa es una manera de verlo, pero hay otras. Entre los que hacen ese mix, muchos plantean que es difícil mantener la calidad o ser profesional sin echar mano a distintos tipos de software pago. Es el caso del video, por ejemplo. ¿Qué les diría?

-Hay programas para hacer casi todo. Y también video. Pero eso no es lo importante. Si alguien que vive bajo un imperio, y tiene la posibilidad de alcanzar la libertad, pregunta por la pérdida de algunos lujos, hace una pregunta tonta, que revela que él no valora su libertad. Hay que hacer sacrificios prácticos por la libertad.

-Usted pone el foco en la educación, ¿por qué?

-La mayoría de las escuelas enseña a base de sistemas privativos. Eso sucede en la Argentina, que usa mucho el Windows, de Microsoft. Y la alfabetización digital con Windows hace daño. Sembrar dependencia y colonización va en contra de la misión de la escuela.

-Pero muchas de las compañías que usted critica, a través de donaciones y cursos de capacitación, ocupan a veces un lugar que el Estado, lamentablemente, deja vacante.

-Yo pienso que la escuela debe borrar Windows de las computadoras. La presencia del software privativo en las escuelas debe estar prohibida, porque va en contra del espíritu de la educación. El software privativo es conocimiento denegado, secreto. Y la escuela es un lugar para compartir conocimientos. Tiene la misión social de educar a la próxima generación como buenos ciudadanos. Como parte de una sociedad fuerte, capaz, independiente, solidaria y libre. Esto, en la informática, requiere enseñar software libre. De lo contrario se siembra dependencia.

-En otros países de América Latina –Venezuela, Ecuador...– ha logrado un vínculo más cercano con el gobierno...

-No diría que el vínculo es cercano. Pero en el caso de Ecuador, conversé con el presidente Rafael Correa, por entonces presidente electo. Y él entendió por qué todo esto es moralmente obligatorio, y decidió migrar el Estado a software libre. Usar software pago en cualquier esfera del Estado, es una delegación de la posibilidad de mantener su control de la informática. Si vos, usuario, perdés el control de tu informática, es una lástima. Si un Estado lo pierde, es una pérdida de la soberanía.

-En el mundo de la informática se fomenta una cultura del miedo a los virus, robos y actualizaciones de programas, ¿son razonables esos temores?

-Los usuarios deben tener miedo, pero de las empresas. Porque frecuentemente tienen funcionalidades malévolas. Las empresas dicen: para tu seguridad, necesitás esto. Pero sus programas no tienen ninguna seguridad contra el desarrollador. La mayoría de los programas pagos tienen puertas traseras. Funcionalidades malévolas: vigilar, atacar y restringir. No es racional confiar en estos programas. El desarrollador tiene el control. Y la informática permite una vigilancia totalitaria como nunca hubo.

-Las audiencias en Internet son cada vez más poderosas y sin embargo no migran al software libre en masa, ¿por qué?

-Aunque no me parece un contraste pertinente, creo que la causa es la inerc ia social. Microsoft, sobre todo, sabe jugar muy bien con esta inercia. ¿Por qué regala computadoras y da cursos? Escaparnos de esa inercia necesita un esfuerzo por valorar la libertad. Para que el público tenga más poder de cambiar el software, tendría que usar software libre, porque sólo así tendrían la opción de cambiar el programa. Sólo así tenés el código fuente y podés cambiarlo o pagarle a otro para cambiarlo, con software pago no.

-En relación con el control del que hablaba, está muy fresco el caso de la librería digital Amazon, que al descubrir que no tenía derechos para vender ese libro removió, gracias a un programa llamado Kindle, "1984" de George Orwell de las computadoras personales de los usuarios que ya lo habían comprado.

-Es un ejemplo más del software privativo. Es muy notable y reciente, pero tener funcionalidades malévolas es muy común. Cuando uno tiene poder sobre muchos siente la tentación de ejercerlo para explotar y abusar.

-¿Es optimista sobre la viabilidad de lo que propone?

Soy pesimista por naturaleza, pero no luchar es inútil, no es una opción.

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